MUERTE Y LESIONES A CAUSA DEL ABANDONO DE PERSONAS. ¿Se aclaró su naturaleza?

Actualizado: 16 abr 2021


Autor: Leonardo G. Brond


1. Introducción

Hace un tiempo publiqué la obra “Abandono de personas y omisión de auxilio”[1]. Sostuve en aquella oportunidad que el tipo penal de abandono de personas, previsto en los arts. 106 y 107, Cód. Penal, es de compleja comprensión; que muestra una actividad copiosa y acrítica del legislador que data de más de 120 años y que “nunca se aclaró si la muerte prevista en el abandono agravado en los términos del art. 106, párr. 3° del CP, es por imprudencia o por dolo eventual[2].


En este trabajo analizaré la posición adoptada por el Anteproyecto de Código Penal de la Nación de 2018, elaborado por la Comisión designada por decreto n° 103/2017, la cual, parece apuntar al cierre de un debate abierto durante décadas acerca de la naturaleza de la muerte y de las lesiones resultantes del abandono de personas, asignándoles naturaleza imprudente.

2. El tipo penal del art. 106, párr. 1°, Código Penal

El Código Penal de la Nación ha tipificado el delito de abandono de personas dentro del Libro II, Título I, “Delitos contra las personas”, Cap. 6. El texto del art. 106, párr. 1°, Cód. Penal, dispone: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de 2 a 6 años”.


La doctrina mayoritaria considera que son tres las figuras típicas de abandono: colocar en situación de desamparo, abandonar una persona incapaz de valerse, abandonar una persona incapacitada por el autor)[3]. Las veremos a continuación.


La primera de las figuras en análisis, esto es, “colocar en situación de desamparo” alude a impedir a la víctima obtener, por sí o por otro, la asistencia física que requiere. La ley no establece medios para ello. La colocación puede desarrollarse, aunque no necesariamente, mediante un traslado de la víctima a un lugar donde la prestación de los auxilios se torne imposible, mediante el aislamiento de las comunicaciones necesarias o mediante la preservación de tales condiciones[4]. La conducta del autor es activa. Es creadora de la situación de peligro; sin embargo, es atípica mientras no se genere el peligro[5].


El sujeto activo puede ser cualquier persona. La norma no exige vínculos de asistencia, cuidado o manutención del autor hacia la víctima. Sujeto pasivo también puede ser cualquiera, con prescindencia de su edad, sexo y capacidad física o psíquica.


Estamos ante un delito doloso. El dolo abarca el conocimiento de la situación de desamparo en que se coloca al sujeto pasivo con peligro para su vida o salud, y la voluntad de hacerlo. El error sobre la real situación de la víctima configura un error de tipo.


La segunda hipótesis delictiva prevista en el art. 106, párr. 1, Cód. Penal consiste en “abandonar una persona incapaz de valerse”. Ello significa privar al sujeto pasivo de los cuidados que le son debidos y de los cuales necesita para subsistir, careciendo de la posibilidad de que se los proporcione un tercero[6].


El abandono puede realizarse alejándose el autor del lugar en que se encuentra, dejando allí a la víctima, pero también quedándose con ella sin brindarle los cuidados necesarios. Lo esencial es que el abandono genere una situación de peligro para la vida o salud del incapaz[7].


La figura puede cometerse por acción u omisión impropia[8].


En la presente figura solo puede ser sujeto activo quien tiene la obligación de mantener o cuidar al incapaz de valerse, en otras palabras, quien tiene posición de garante. Fuentes clásicas de la posición de garante son la ley, el contrato y el actuar previo del autor. Sujeto pasivo solo puede ser una persona incapaz de valerse, esto es, quien carece de aptitud para proveer por sí a sus necesidades[9].


Estamos ante un delito doloso. La doctrina mayoritaria admite el dolo eventual[10]; la doctrina minoritaria reclama dolo directo[11].


La tercera hipótesis delictiva prevista en el art. 106, párr. 1, Cód. Penal, es el abandono de una persona incapacitada por el autor. Es un caso paradigmático de injerencia, la cual se delimita mediante la imputación objetiva[12].


Sujeto activo puede ser solo quien ha incapacitado a la víctima[13]. Sujeto pasivo es la persona que ha sido incapacitada por el autor. Es la víctima del accidente de tránsito, el paciente cuya operación quedó inconclusa, etc.

3. Las agravantes del art. 106, párrafos 2 y 3, Cód. Penal

El delito de abandono de personas tiene tres niveles de agravantes. En el párr. 2 del art. 106, Cód. Penal, se incorpora el primer nivel de agravantes, esto es, el grave daño en el cuerpo o la salud de la víctima. El segundo nivel de agravantes está configurado en el art. 106, párr. 3° del Cód. Penal: la muerte de la víctima. El art. 107 establece el tercer nivel de agravantes: el vínculo de parentesco.


En este trabajo vamos a ceñirnos a las agravantes previstas en el art. 106, Cód. Penal: el grave daño en el cuerpo o en la salud y la muerte.

3. a) Grave daño en el cuerpo o en la salud

El art. 106, párr. 2°, Cód. Penal, dispone: “La pena será de reclusión o prisión de 3 a 10 años, si a consecuencia del abandono resultare un grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima”.


La doctrina mayoritaria ha señalado que son resultados preterintencionales no abarcados por el dolo del autor[14].

Por otra parte, dado que la escala penal prevista en el art. 106, párr. 2, Cód. Penal, llega hasta los diez años de reclusión o prisión, se ha generado una ardua polémica respecto de cuáles son las lesiones abarcadas por la agravante. La doctrina argentina ha elaborado tres soluciones:


La postura mayoritaria indica que se trata de las lesiones graves y gravísimas previstas en los arts. 90 y 91, Cód. Penal