RELACIONES ESTADO-NARCOTRÁFICO: Expansión del Narcomenudeo en Argentina.

Actualizado: 16 abr 2021



Autor Cristian Sebastián Antonio Ruíz - Argentina.


1.- INTRODUCCIÓN:


El presente trabajo tiene como objetivo analizar los factores que fueron determinantes en la relación entre el narcotráfico y la Policía, esta relación constituye el parámetro sobre el cual se basa el crecimiento exponencial del microtráfico a través del apoyo funcional.


Sin embargo, la misma obedece a una estructura compuesta por una multiplicidad de causas que la componen, claro está que en esa dinámica debe estar integrada la sociedad como receptor o destinatario del problema.


Las políticas de lucha contra el narcotráfico, enmarcadas en los paradigmas internacionales, no han tenido éxito por la falta de un diagnóstico certero desde el gobierno, sumado a la creencia que nuestro país es un lugar de tránsito y que el consumo y venta minorista se resuelve mediante una respuesta punitivista, se han creado las condiciones para el crecimiento de la criminalidad organizada de la mano con el aumento de la corrupción estatal-policial.


2.- DESARROLLO:


El Narcotráfico como modalidad del crimen organizado tiene un carácter esencialmente económico, observa su máxima expresión en un sistema capitalista, “ello se presenta más allá del tipo de régimen político, democrático o autoritario, y de su ubicación periférica o central en el sistema internacional” (Tocatlian, 2000, p.61), del estado que se trate. Opera en todas partes del mundo, Independientemente del desarrollo de un país o de las condiciones sociales desiguales; es un fenómeno multicausal, que trasciende las clases sociales, por eso el narcotráfico se erige como transnacional.


El Narcotráfico se refiere al abastecimiento de drogas ilícitas en un mercado ilegal y global, que demanda la provisión de ellos. Como actividad tiene dos dimensiones: 1) de carácter general, denominada “Macrotráfico” que se refiere a la provisión de grandes cantidades de sustancias ilícitas (1), de un origen hacia un destino, con el objeto de abastecer ese mercado. 2) un microtráfico, que se refiere a la relación de intermediación que se da entre consumidor y vendedor de la droga, que opera en el mercado interno de un país.


Las notas características que se extraen son: a) hay bienes y servicios demandados, b) son prohibidos, c) generador de organizaciones encargadas de proveerlos. “En la medida en que existan bienes y servicios demandados por el público y que, sin embargo, permanezcan prohibidos o sean declaradas ilegales, siempre existirán los incentivos, las oportunidades y las condiciones para que prosperen modalidades de criminalidad” (2).


El problema del Macrotráfico a nivel mundial se ha enmarcado en la idea del Prohibicionismo como tendencia general hacia la prohibición de las drogas. La regla es su no permisión de manera absoluta, salvo dos excepciones: su utilización con fines médicos y científicos; cualquier otro uso debe ser reprimido y eliminado.


Sobre el Microtráfico, la tendencia también es prohibicionista, los Estados tienen una “Camisa de Fuerza” para manejar la cuestión de consumo, pero sin alterar los parámetros universales. Sobre esta modalidad de narcotráfico, se efectúa el presente análisis.


En términos generales, las políticas públicas sobre el narcotráfico en Argentina se encuadran bajo este paradigma: La principal premisa es erradicar de la sociedad el flagelo de la droga y extinguir las organizaciones criminales dedicadas su producción, tráfico y venta. Lo que se pretende es un “Mundo sin drogas” (3), en consonancia con los preceptos marcados internacionalmente. Pero la “idea de una Argentina sin narcotráfico en un mundo libre de drogas” que ha inspirado a las políticas de prevención y control del narcotráfico resulta endeble, desde el punto de vista teórico y empírico (Souto Zabaleta. 2019, p. 53).


Desde lo teórico, resulta una tarea utópica plantear la erradicación por completo del narcotráfico, por las características de estos grupos criminales: los mismos han adquirido grandes magnitudes traducidas en dominio territorial, penetración social, protección estatal-policial y grandes recursos económicos. Entonces en “El prohibicionismo mismo, por tanto, está en la raíz del fenómeno criminal y este hecho no puede pasar inadvertido ni ser tergiversado”. (Tokatlian, 2000, p. 59).


Justamente desde el punto de vista empírico, cuando la sociedad demanda determinados bienes y servicios que se encuentran bajo el prohibicionismo, se generan las condiciones para el surgimiento y crecimiento de organizaciones encargadas de su provisión. Basta con observar que en Argentina sigue habiendo tráfico de drogas ilegales, aumento del consumo y la venta ilegal. Dos datos para graficar el problema:


1.- El crecimiento del consumo: “Según el informe elaborado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina, el consumo reciente de alguna droga ilícita pasó del 3.6% en el año 2010 a 8.3% en el 2017. Según este informe, hubo un gran aumento en las tasas de consumo de marihuana, cocaína, éxtasis y de alguna droga ilícita” (4).


2.- El crecimiento de la venta minorista: “En el período 2010-2015 se observa un importante incremento del registro de venta de drogas en el barrio. En otras palabras, aumenta de manera significativa la proporción de hogares que perciben de manera directa o indirecta que en su barrio se venden drogas ilegales. A finales de 2015, casi 5 de cada 10 hogares identifican la venta o tráfico de drogas en su calle, manzana o vecindario. Los valores más altos en el registro de venta de drogas corresponden a las regiones urbanas de mayor concentración de población (el amba y la Región Pampeana), así como también al norte del país (nea y noa). Sin embargo, las regiones que registraron mayor crecimiento entre 2010-2015 fueron la Patagonia y el nea, así como también el Conurbano bonaerense” (5).


¿Como se han expandido las Organizaciones Narcotraficantes?


El Narcotráfico va más allá de la relación económica, pues para garantizarla requiere de un conjunto de condiciones que aseguren que el producto llegue a su destino, para ello tiene que vencer las barreras de control predispuestas por cada estado, principalmente la policía. No solo se enfrenta a ellos, sino también entabla relaciones a través de la corrupción con fines de protección o permisión. Entonces comprende un “Sistema de relaciones, con jerarquías y asociaciones temporales; centrado no sólo en depredar sino en suministrar bienes y servicios ilegales en un mercado diverso; con capacidad de coacción y uso de la violencia contra quienes le retan (grupos criminales rivales o el Estado); durante cierto tiempo—en todo caso longevo” (Garzón, 2008, p.30).


Esas relaciones son clientelares (6) que generan un circuito que es imprescindible para el desarrollo y expansión del microtráfico, así lo afirma Sain a decir que: “En Argentina es que la tutela policial a los embrionarios grupos narcotraficantes configuró la condición necesaria para la expansión y estabilización del mercado ilegal de drogas, debido a que permitió y garantizó el despliegue y dominio territorial imprescindible” (Sain, 2009, p. 143).


¿Cuáles fueron los factores determinantes en la relación Policía Narcotráfico, para el desarrollo del microtráfico?


Toda relación tiene una estructura en la cual se apoya la dinámica de su funcionamiento y tiene un porque, una finalidad. Entonces de la relación Policía y Microtráfico se pueden extraer esos factores, agrupados en dos grandes ejes: Estructurales y Funcionales.


1.- Factores Estructurales: Pueden ser definidos como aquellos que resultan necesarios para la existencia y permanencia de un organismo. Dentro de esta tenemos condiciones sociales del narcotráfico y condiciones de precariedad situacional e institucional.


A.- Condiciones Sociales: El microtráfico esta circunstanciado a una realidad social y política que contribuye a su expansión. Los factores que influyen son: Penetración Cultural de la Droga, Legitimación de la Violencia y las representaciones sociales de la problemática.


Penetración Cultural de la Droga: La Droga ha sido receptada por la sociedad en una cultura que resulta funcional al desarrollo de las actividades que suscribe. En su recepción, los usos individuales o grupales han sido diversos, por ejemplo: usos recreativos; terapéuticos, medicinales, investigativos, culturales, religiosos etc. Ese entramado complejo, es producto de la aceptación y naturalización del consumo de drogas en la sociedad, que genera problemas de tipo pandémicos para los consumidores habituales, mientras que para los ocasionales representa una relación de consumo más.


En 1988 las Naciones Unidas ya advertían a los estados sobre la penetración cultural de la droga y el narcotráfico diciendo que se encontraba “Profundamente preocupada asimismo por la sostenida y creciente penetración del tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias sicotrópicas en los diversos grupos sociales […] lo que entraña un peligro de gravedad incalculable” (7).


La aceptación cultural del consumo genera la aceptación del microtráfico, de esta forma y a pesar de que se trata de una actividad criminal, se toma como un mal necesario dentro de la dinámica social. Desde la relación Proveedor – Consumidor, una parte necesita el producto para consumo, mientras que la otra lo ofrece y provee a cambio de dinero. En este negocio ambas partes se benefician, porque el consumidor obtiene la droga (para el uso que desee) y como contraprestación el oferente, obtiene recursos materiales. Esto es una marcada diferencia con la criminalidad común en donde las “víctimas tienen incentivos para denunciar, en el caso del tráfico y comercio ilegal se establece una relación entre un comprador y un vendedor, en la cual a ninguno le interesa que circule información sobre el hecho” (Garzón, 2008, p. 34).


Legitimación de la Violencia: En la Sociedad se han extendido prácticas ilegales recurrentes que han sido legitimadas, “la reproducción cotidiana y generalizada de un amplio espectro de comportamientos trasgresores y violatorios de la legalidad vigente” (Sain, Games, 2005, p. 28), han hecho de la violencia un mecanismo valedero de resolución de conflictos. De esta manera los vecinos de los barrios donde funciona el expendio de drogas conviven con la violencia, ya que es el mecanismo de coacción con el que cuentan las organizaciones criminales para expandirse y mantener el control de su asiento territorial frente a otras bandas criminales que le disputan el territorio, o bien frente al Estado, en ejercicio del poder punitivo. Se legitiman y naturalizan este tipo de prácticas, de manera tal que constituye una situación cotidiana dentro del entorno y realidad en la que viven.


Representaciones Sociales de la Problemática: Como objeto social, la opinión que gira en torno a la droga transita por canales ambivalentes, las personas son las que le dan un significado, la incorporan a su vida y a las relaciones sociales, y en efecto cada grupo social le otorga un sentido. La representación social esta dada por el amplio espectro de opiniones relativos a la droga, resumidas en aceptación o rechazo.


La diversidad de representaciones confluye en un campo de acción social, donde el estado tiene injerencia; se genera una lucha por la legitimación de las posiciones (aceptación o rechazo) y se enfoca la actividad estatal hacia la determinación de diversos objetos en torno a ello, como se dijo el paradigma tradicional se basa en la punición de vendedores y consumidores, rechazando la droga. Un cambio discursivo lo represento el Consejo Federal de Seguridad Interior reunido en el año 2008, donde planteo una visión distinta a la tradicional, no considerando al consumidor como un criminal sino como alguien con un problema de salud, y pretendió crear mayores políticas de prevención y asistencia social.


De todo ello se extrae que: si en la sociedad hay droga es porque la acepta, su acceso no está limitado. El consumo y la venta minorista representan una epidemia “el termino epidemia de drogas se usa acá para subrayar el hecho de que el uso de drogas es un comportamiento aprehendido transmitido de una persona a otra” (Bagley,2009. P. 248, 249), y quien contribuye a la expansión es el Estado. Pero asimismo son conductas insertas en la sociedad, “Las conductas que violan las normas, son consideradas manifestaciones inevitables y legitimas de la ausencia del Estado vigilante y eficiente o de la presencia de podes públicos que controlan poco y mal y que están atravesados por la corrupción” (Sain, Games, 2005, p. 29).


B.- Precariedad Situacional: Derivada de del incremento constante del consumo, que lleva a una gradual estructuración de mercados minoristas altamente diversificados y diferenciados.

Sobre el narcotráfico y sus modalidades en Argentina, hay un relato que oscila entre dos posturas: una de ellas, más conservadora, que sostiene que nuestro país es un territorio de transito de la droga y que “ocupa un lugar marginal y distante del núcleo de dicha problemática criminal” (SAIN, 2007), mientras que por el otro, una postura progresista, sostenida en base a dos elementos generadores del problema: 1) los países consumidores del primer mundo, son los que principalmente no han podido poner un freno o disminuir el narcotráfico; 2) los países productores (de Sudamérica, como Bolivia, Perú, Colombia) cuyas políticas han fracasado en la erradicación del narcotráfico.


Argentina (dentro del circuito internacional) es un país de tránsito marginal, asimismo fue calificado internacionalmente como uno de los “principales países proveedores de precursores químicos” susceptibles de ser utilizados en la fabricación ilícita de drogas. Adicionalmente, fue incluido en el grupo de “principales países de lavado de dinero” en los informes publicados en los años 1996, 2013, 2014 y 2015” (8).


A pesar de la realidad, las posturas mencionadas siguen siendo negacionistas del microtráfico y del consumo, que ha llevado a un desarrollo político equivocado y por supuesto a favorecido su crecimiento.


Incremento de los mercados y aumento del consumo: La relación entre macrotráfico y microtráfico es esencial para demostrar el fenómeno del incremento de los mercados y el aumento del consumo, el microtráfico se retroalimenta del macrotráfico. En Argentina “«se mantienen fronteras permeables a todos los tráficos ilegales», es decir, «hay zonas de frontera sensibles» en las que se observa «una enorme corrupción que facilita negocios ilícitos de doble vía (por ejemplo, marihuana por automóviles robados, cocaína por automóviles o armas)»” (Sain, 2007, p. 140). Por ejemplo: en un informe de la Ufidro (9) “se indicaba que la cocaína que ingresaba al país era traficada predominantemente por la frontera norte y provenía de los principales países productores de la región, en especial de Perú, Bolivia y Colombia” y que “la marihuana provenía de los países productores de la región, particularmente de Paraguay, e ingresaba por el litoral mesopotámico y por el norte del país”.


El tráfico de Drogas tiene dos destinos posibles, el tránsito hacia otros lugares (preferentemente Europa) y la que está destinada al consumo interno, en este caso es transportada desde la frontera, distribuida y comercializada en los principales centros urbanos, donde está el consumo más alto.


El macrotráfico se encarga de la provisión y el microtráfico de la venta, ahora cuando la oferta y la demanda crecen, se genera una nueva concepción del problema, el mesotráfico: es una manifestación más compleja a partir de la evolución de los mercados locales de consumo y las redes de abastecimiento destinadas a abastecer principalmente a los grandes conglomerados urbanos (Souto Zabaleta, 2019, p. 69).


El proceso de crecimiento de la oferta y demanda incide directamente en las organizaciones criminales que deben adaptar su estructura a para hacerla crecer en términos operativos, orquestando verdaderas empresas de venta a través del menudeo en las zonas de colocación del producto. Al crecer la organización, debe destinar mas fondos de sus ingresos a hacer crecer los lazos con el estado mediante “negociaciones con la policía o funcionarios gubernamentales y la articulación de un esquema de sobornos y dádivas” y con las empresas privadas para “la administración de los fondos generados por el emprendimiento mediante ocultamiento, inversiones o uso del mismo y el desarrollo de operaciones de lavado de dinero” (10).


C.- Precariedad Institucional: Citando nuevamente a Sain, esta precariedad “se manifiesta en el desarrollo del narcotráfico como emprendimiento criminal también en expansión y diversificado, con un altísimo nivel de regulación y protección estatal a través de la corrupción policial. (Sain, 2009, p.141).


Por un lado, si hay precariedad institucional (Policial), en consecuencia, se dan los elementos para el crecimiento de la criminalidad organizada. Esta situación institucional favoreció el desarrollo de un personaje antagonista (en sentido discursivo) a la Policía, que son las organizaciones narcotraficantes, pero la realidad marca que en la praxis se encuentran vinculados. Como lo manifiesta Sain “los grupos criminales aún no cuentan con autonomía operativa respecto de la policía, pero en gran medida esto se debe a que el tamaño de los mercados es aún pequeño, y no favorece la formación de organizaciones que estén en condiciones de disputarle la regulación al propio Estado” (Sain, 2009, p.144).

Las fuerzas de seguridad cuentan con un problema de raigambre histórico en lo organizacional y sobre todo en la funcionalidad, ya que realizan las tareas de prevención y auxilio de la justicia sin poseer la infraestructura adecuada, ni los medios suficientes. Su personal no tiene la capacitación adecuada y sumado a los problemas sociales generales, no reciben una retribución justa por su labor.


Otra constante es la falta de recursos materiales para las fuerzas de seguridad: La Policía requiere de determinados recursos para cumplir sus funciones, la escaeces de ellos, genera que los mismos sean provistos por otras fuentes, como la corrupción (producto de la acción, inacción o permisividad policial), y la participación en el crimen organizado. “Este círculo vicioso conformado por la desidia política, la miopía social y la autogestión policial de la seguridad pública no parece estar determinado por la malicia de ciertos uniformados, sino, más bien, por el abandono y la pereza del mundo de la política ante una cuestión a la que ésta desea tener bien lejos” (Sain, 2008, p.39).


Las relaciones de corrupción entre la Policía y las organizaciones criminales se allanan por los siguientes elementos:


1.- Delegación de la Política en manos de la Policía de la Gestión y el Manejo de la Seguridad Publica.


El estado consolido el monopolio del uso de la fuerza legal como parte del sistema democrático con el objeto de mantener la gobernabilidad, la Policía no solo hizo uso de la fuerza, sino abuso de dicha potestad. Actúa para controlar a las “Clases Criminales” dejando un amplio espectro de conductas sin encuadrar, entre ellas el Macrotráfico, mientras que el narcomenudeo y los consumidores son los clientes habituales del sistema penal y por ende de la actividad policial.

El crecimiento de la impunidad en la relación Policía – Narcotráfico tiene uno de sus pilares en un pacto de reciprocidad tácito con el Poder Político de turno: Sostiene Sain en su obra “El Leviatán Azul”, que en dicho pacto los compromisos son: del Gobierno a la Policía, que no tendrían injerencia en la institucionalidad policial, además el “encubrimiento gubernamental frente a los dispositivos y hechos de corrupción y los abusos policiales, y hasta la protección política fíenle a ciertas modalidades de regulación de determinadas actividades delictivas de alta rentabilidad económica” (Sain, 2008, p.126). De lado policial hacia el Gobierno, se les aseguró un apoyo hacia determinadas acciones necesarias para la gobernabilidad.


2.- Politización de la Policía: “Diferentes instancias del sistema político local han practicado una conducción subterránea sobre vastos sectores policiales” (Sain, 2008, p.128) la corrupción se acrecentó en ese sistema de relaciones. Se articulo entre el poder político y policial redes delictivas para la obtención de fondos ilegales.

3.- El elemento primordial que enmarca la corrupción policial es el Autofinanciamiento ilegal de la Policía, “generado en un conjunto de dádivas y fondos provenientes de diversas actividades irregulares o delictivas permit